Gestión de Talento - José Antonio Forte Vizcaíno

Gestión del Talento: Atracción, búsqueda, captación y retención de mavericks

Érase una vez tres albañiles a los que cuando se les preguntó que estaban haciendo, respondieron de la siguiente forma: el primero dijo que estaba poniendo ladrillos, el segundo que estaba trabajando para alimentar y mantener a su familia, el tercero respondió que estaba ¡construyendo una catedral!. Este pequeño fragmento, muestra la profunda enseñanza de cómo un líder puede instaurar  la mediocridad, o por el contrario, inspirar a todos los miembros de una organización a la hora de buscar y alcanzar la excelencia. Bastaría con una correcta distinción entre metas, objetivos, propósito y visión, para así, poder comunicar cada una de estas dimensiones, con la mayor eficiencia y en los términos adecuados en lo que supondría lograr la respuesta deseada y el umbral de compromiso necesario. Pero más allá de la capacidad para comunicar e influir sobre cada uno de los aspectos estratégicos y operativos mencionados, estaría la habilidad para la gestión del talento.

Sin lugar a dudas, uno de los mayores desafíos que deberá enfrentar todo líder, residirá en su destreza para gestionar el potencial de la gente altamente creativa, es decir, como será capaz de lidiar con el talento de componente más divergente.

Y es que no será tarea fácil, si tenemos en cuenta que algunas de las características que atesoran los individuos que muestran rasgos propios de este perfil serán las siguientes:

– Pensamiento divergente.

– Curiosidad a veces desmedida que los hace ser bastante inquisitivos.

– Intuición muy desarrollada, lo que les hace muy vulnerables a los estímulos que los rodean, esto significa que a menudo observan cosas que pasan desapercibidas para la mayoría.

– Facilidad para reconocer patrones.

– Ausencia de filtros o reducción de los mismos.

– Alta capacidad introspectiva que les permite profundizar en sus impresiones y realizar interconexiones.

– Persistencia y compulsividad, lo que les facilita tomar riesgos.

– Autónomos e independientes en grado sumo, no necesitan encajar, se atreven a ser diferentes.

– Propensión a la ansiedad, por su eterna insatisfacción con el resultado de su trabajo.

Estos atributos los convierten en “personas con ciertas peculiaridades y necesidades diferentes en relación a la mayoría”, debiendo tener en cuenta que al ser altamente sensibles a todo aquello que se produce en su entorno, pueden mostrar cierta tendencia a la rebeldía si por ejemplo, consideran que una situación dada se podría mejorar de forma eficaz con la mínima inversión de tiempo, esfuerzo y coste monetario.También suelen ser sujetos profundamente idealistas, usualmente orientados hacia la consecución de una visión trascendental, que muy probablemente estará conectada a sólidos principios, como podrían ser, los de libertad, equidad y justicia. Por lo tanto, un buen reclamo para llamar su atención, sería por ejemplo, el de establecer a nivel estratégico políticas socialmente responsables, cuya implementación fuese de alcance, ambiciosa y realista. 

Las compañías que no sean cuidadosas al interactuar con este tipo de perfiles y cuyos líderes no consigan empatizar y aceptar el nivel de complejidad que implica un desarrollo cognitivo de por sí, diferente al de la mayoría del espectro poblacional; no solamente mostrarán un importante déficit en cuanto a gestión del talento se refiere, desperdiciando el mejor recurso posible como ventaja competitiva a la hora de marcar diferencias en el mercado; sino que además, acabarán por anular la creatividad y motivación que los caracteriza, abocándolos a un abandono precipitado de la empresa, en el peor de los casos, incluso haciéndola totalmente invisible a la hora de atraerlos. 

Baste el ejemplo de un conglomerado empresarial, que se ha erigido como una de los mayores reclutadores de “mavericks” del mundo, sustentando parte de su éxito económico y social, en la labor de atraerlos, buscarlos, captarlos y retenerlos.  Una visión empresarial liderada por un individuo que también atesora dichas características, Richard Branson, que con su imperio Virgin Group, integrado por más de 360 empresas, nos muestra como la gestión del talento de componente más divergente, puede aportar innumerables beneficios. Todo un reto para CEOs y directivos del siglo XXI, aunque como es sabido, si un reto fuese fácil,  jamás podría denominarse reto.   

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