En busca del talento perdido - Forte& Vizcaíno | Business Review

En busca del talento perdido

“Siempre ha sido así y siempre será igual, que el tiempo y el mundo, el dinero y el poder, pertenecen a los mediocres y superficiales y a los otros, a los verdaderos hombres, no les pertenece nada. Nada más que la muerte”. -Hermann Hesse-

Y no es que me entusiasmen las citas rimbombantes, por eso de estar disfrazadas de “verdades absolutas”, sin embargo, he de admitir que incluso en las percepciones individuales puede anidar cierto grado de “verdad universal”. Una cosa es segura, la mayoría de frases célebres, lo son porque están enunciadas por personas virtuosas y de gran talento, de ahí que a veces caigamos en la tentación de convertirlas en aforismos.

Dicho esto, contextualizaré la cita de HH de la forma que considero oportuna para poner de manifiesto mi punto de vista, que consta de un hilo conductor basado en la siguiente paradoja: “En los tiempos de la llamada guerra por el talento, las organizaciones siguen desperdiciando una parte esencial del mismo”.

En un entorno de cambio tecnológico vertiginoso, ultra competitivo, inundado por sectores altamente atomizados, es en la innovación donde reside el punto de apalancamiento para lograr la atención de los mercados. La innovación es la esencia de la diferenciación y a su vez, la base para innovar, para reinventarse constantemente, reside en la creatividad. Pues bien, resulta que los individuos creativos por naturaleza suelen, en la mayoría de los casos, detentar ciertas peculiaridades, algunas muy molestas para las “culturas organizativas primitivas”, que desgraciadamente son el 99%.

Si tuviésemos que catalogar con un adjetivo a la persona capaz de romper las “reglas del juego”, de hacer florecer ideas novedosas y conceptos genuinos, de innovar hasta el punto de generar cataclismos socioculturales y poner “patas arriba” los mercados de consumo…sería el de:

REBELDE 

He ahí la triste paradoja, que los más avispados de aquellos que hayan llegado hasta este párrafo, habrán conseguido descifrar, mucho antes incluso de haber enunciado la palabra prohibida.

Profesionales de los RRHH, ¿ustedes no entienden o desconocen que el mayor talento de una población reside en los “personajes divergentes”, que suelen ser elementos excesivamente “marginales” de un espectro poblacional? Luego entonces, no se llenen la boca con afirmaciones como “atracción de talento, “buscar talento”, “captar talento”, “guerra de talento” o “escasez de talento”, no existe tal escasez, existe una enorme incapacidad para detectarlo y gestionarlo. Así que entonen su “mea culpa” y abandonen la zona de confort en la que parecen estar instaurados, adopten nuevos puntos de vista y sobre todo, comiencen a ser conscientes del efecto resultante que conlleva diseñar las descripciones del puesto para atraer a los candidatos que ostentan de forma efectista, en esos papeles mojados denominados currículums, las cualidades que ustedes desean oír, que pretenden atesorar sólo condiciones fenomenales, experiencia previa idónea (teniendo en cuenta que en un contexto de cambio / innovación, la experiencia previa hasta cierto punto puede quedar en entredicho), que se presentan al mundo con las alforjas cargadas de másteres, cursos, talleres y en general cualquier tipo de formación acreditada, que en principio puede atestiguar la participación del candidato pero arroja muy poca información sobre el nivel de aprovechamiento obtenido. Los expertos en RRHH, parecieran no haberse percatado de una consideración muy importante, los creativos y los genios, los de verdad, (porque hoy día todo el mundo parece serlo) son autodidactas, no les preocupa el “certificaducho”, les mueve la curiosidad, el conocimiento, frecuentemente son inadaptados y hacen gala de un profundo sentido crítico. Básicamente se mueven como pez a contracorriente.

Cerraré el círculo como lo empecé, con otra cita célebre, dedicada a todos aquellos reclutadores a los que “los árboles les impiden ver el bosque”, en algún momento fueron tristemente abandonados por la valiosa atención al detalle. Sigan ustedes buscando el “arca perdida“, dónde y cómo no deben.

“Estoy convencido que el aprendizaje autodidacta es el único aprendizaje válido” -Isaac Asimov-

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