Forte&Vizcaíno | Business Review - José Antonio Forte Vizcaíno

The ripper of technology

Una de las películas que más impacto me causó la primera vez que la vi fue, 2001: Una Odisea del Espacio. Los efectos especiales empleados en su producción fueron los más avanzados de la época (1968), el presupuesto, de vértigo en aquel momento, permitió obtener una ejecución impecable. Si tuviese que elegir una superproducción hollywodiense entre mi ranking de películas de culto, el film del genio Stanley Kubrick ocuparía un lugar privilegiado por derecho propio. Más allá de la increíble experiencia visual y sonora, está la narrativa. Las mentes privilegiadas de Stanley Kubrick y Arthur C. Clark presentarían por primera vez, ante los ojos del gran público y con rigurosa capacidad científica, el concepto de Inteligencia Artificial, en adelante AI, por sus siglas en inglés. En la trama, Hal 9000, acabaría como el experimento que en 2017 se estaba llevando a cabo en las instalaciones de la división Facebook Artificial Intelligence Researchers. 

¿Cuál es la realidad actual de la AI y cuál será su devenir en los próximos años? 

El tema es altamente complejo para ser abordado en un artículo, que además, deseo hacer lo más breve posible, por eso del poco interés que en un mundo inundado de información despierta cualquier texto demasiado largo. Básicamente me limitaré a relatar los conceptos clave que marcarán la evolución para bien o para mal, de la citada AI

El punto de partida reside en la capacidad de computación, hasta la fecha, totalmente asociada en su progresión exponencial a la conocida Ley de Moore. Se están alcanzando los límites físicos y químicos de los microprocesadores y chips basados en la tecnología del silicio, dicho de otra forma, técnicamente es imposible continuar la progresión de reducir el tamaño y el coste a la par que se duplica el rendimiento. El límite para dicha tecnología en su forma actual, está próximo. Por otra parte, el objetivo final de la AI es alcanzar los niveles de la inteligencia biológica, superarlos o incluso generar híbridos (inteligencia biológica y artificial). 

¿Cómo será posible que la AI alcance el umbral de la inteligencia humana o incluso lo supere?

Básicamente, la AI se basa en modelos cada vez más sofisticados de ingeniería inversa del cerebro. Los próximos años se presentan cruciales, ya que el desarrollo tecnológico en cuanto al aprovechamiento de nuevos materiales, permitirá la incorporación de nanotecnología a las investigaciones realizadas al efecto. La combinación de ingeniería inversa del cerebro y el inmenso potencial de la tecnología cuántica, dará como resultado la posibilidad de generar “inteligencia pura” (mezcla de memoria, capacidad de aprendizaje, lógica, abstracción, intuición y emoción), que estaría infinitamente más allá de lo que actualmente sería la AI como soporte de alta inteligencia fluida a las demandas humanas (manejo de ingentes cantidades de datos, apoyo a toma de decisiones,….). Es decir, estaríamos hablando de máquinas capaces de pensar y crear por sí mismas, al más puro estilo “cinematográfico” de Hal 9000, que en un momento dado, decide a través del reconocimiento de su propia existencia, en algo tan sumamente humano como sería la identificación del yo, intentar perpetuarse a través de un desarrollado instinto de supervivencia. 

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